Cuantos partes se pueden dar en mapfre

En primer lugar, hay que decir que este documento es sólo una pequeña parte de un proyecto de investigación más amplio sobre la aseguradora española MAPFRE que se publicará en 2009; véase Tortella, Caruana y Garciá-Ruiz, de próxima publicación. La mutua de seguros española MAPFRE se fundó en los años 30 para especializarse en la suscripción de seguros de accidentes para los trabajadores agrícolas, que siguió siendo su principal actividad en los años 40 y 50, y que representaba más del 80% de sus primas (véase la figura 1, página siguiente). Sin embargo, a finales de los años 50, el gobierno español se planteó seriamente la posibilidad de nacionalizar la oferta de seguros de accidentes laborales, lo que llevó a MAPFRE a buscar líneas de negocio alternativas.

De hecho, la nacionalización del seguro de accidentes de trabajo se había planteado por primera vez en los años 40, pero nunca se puso en marcha, debido a los numerosos problemas a los que se enfrentaba España y a la debilidad de la economía. En los años 50, sin embargo, comenzó a parecer una posibilidad real, y a medida que las condiciones económicas mejoraban, también lo hacía la preocupación por la perspectiva de la intervención del Estado. Al final, en 1963 se redactó un proyecto de ley que finalmente se convirtió en ley en 1966.

Esta espera dio a MAPFRE la oportunidad de prepararse a finales de los años 50 antes de la desaparición de la principal línea de seguros de la empresa como negocio privado. Dirigida por el director general, Ignacio Hernando de Larramendi, la dirección examinó las opciones disponibles antes de decidir cinco estrategias clave para el futuro. En primer lugar, se eligió el seguro de automóviles como principal mercado objetivo.

En segundo lugar, la empresa buscaría la expansión en Cataluña y el País Vasco, dos de las regiones más ricas de España. En ese momento, la presencia principal de MAPFRE estaba en el sur y centro de España, en Andalucía y Castilla, donde la agricultura era predominante y la aseguradora tenía su base de clientes principal. Esta propuesta de expansión pretendía hacer realidad el viejo objetivo de MAPFRE de establecer operaciones a nivel nacional.

En tercer lugar, la empresa decidió desarrollar un negocio de seguros de vida, aunque tuvo poco éxito con esta línea en los años sesenta, y en cuarto lugar buscó, con menos éxito aún, expandirse hacia los seguros industriales. La última estrategia consistía en reducir los costes empleando métodos modernos de organización y control, que los directivos de la empresa iban a aprender principalmente de las empresas estadounidenses, pero también de las aseguradoras francesas, suizas, alemanas y británicas. Tres de estas políticas tuvieron éxito, mientras que las otras dos expansiones en los negocios de seguros de vida e industriales sólo lo tuvieron parcialmente.

MAPFRE fue una de las primeras aseguradoras en España que se planteó desarrollar el negocio de los seguros de automóviles. Aunque a finales de los años 50 este ramo no era considerado relevante por sus competidores, un estudio interno realizado por la empresa lo consideraba estratégico a pesar de las dificultades que suponían la falta de conocimientos, la escasa demanda dado el escaso número de vehículos que había en España en aquella época y la inclinación generalizada de la población a considerar el seguro como un gasto innecesario. La encuesta fue elaborada y presentada al Consejo de Administración de MAPFRE por Fernando Sadornil, nuevo consejero en julio de 1959, quien creía que España cambiaría en el futuro para asemejarse a cualquier otro país de Europa occidental, donde los coches eran ya tan comunes que hasta las clases populares los tendrían.

En ese escenario, los conductores necesitarían y demandarían un seguro al ser más conscientes de que los accidentes eran un riesgo real. La empresa comenzó a asegurar vehículos a motor en 1953 Gráfico 1, aunque las primas de este ramo sólo representaban alrededor del 5% de los ingresos totales a mediados de la década. Sin embargo, a partir de 1958, la situación mejoró y es posible que esto influyera en la dirección estratégica que se tomó en 1959.

Barcelona era el lugar ideal para desarrollar este negocio, ya que la ciudad y la provincia circundante tenían la mayor densidad de vehículos de España en los años sesenta. Además, los agentes de seguros de la región de Cataluña estaban considerados como los más profesionales de España. La competencia también era limitada, ya que en los años 50 sólo una aseguradora se había especializado en la suscripción de seguros de automóviles.

Se trataba de Omnia, que era propiedad del Real Automóvil Club de España y seguía siendo una empresa pequeña. En 1956, España contaba con un total de 141.702 vehículos de motor privados, compuestos por algo más de 40.000 coches y 100.158 motocicletas. Diez años más tarde, el parque había crecido y su división también había cambiado, de modo que ahora había más coches 159.292 que motocicletas 101.244, y el mercado seguiría expandiéndose, alcanzando un total de 399.171 coches en 1970.

Este rápido crecimiento era una buena noticia para MAPFRE, que se había centrado intensamente en el negocio del seguro de automóviles y se había beneficiado de su fuerte base de clientes en el sur de España, donde el clima era mejor y las carreteras más llanas que en el lluvioso norte, lo que ayudaba a mantener la siniestralidad.Los propios registros de MAPFRE describen vari

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